Registro de Artistas

Del barrio a la Comuna. Centro y periferia en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Puede el artista modificar el barrio?

Autor:

Rosana Leonardi

Congreso:

VII Jornadas de Investigación del Instituto de Historia del Arte Argentino y Latinoamericano “Luis Ordaz”

Fecha:

November 2005

volver
Definir un barrio en una ciudad como Buenos Aires no siempre equivale a  explicitar sus alcances geográficos. 

Si nos atenemos a las distintas definiciones que desde la arquitectura, la historia y el urbanismo han sido publicadas hasta la fecha, los barrios de nuestra ciudad emergen en todas  como un concepto  histórico-social y cultural más allá de las referencias territoriales limitantes.

Estas posiciones se asienta en la realidad dada desde el trazado  definitivo de la ciudad   en 1888 donde  se incluyen territorios que la provincia de Buenos Aires cede a la nueva capital, es decir los partidos de Flores y Belgrano deben su inclusión capitalina  a esta decisión gubernamental.
Desde este momento el trazado interior  fue  estrictamente programado por la elite gobernante. 
Se impuso de esta forma la grilla ordenadora, normalizadora y normativa, producto de los ideales de la generación del ‘ 80. 

La modernización del suburbio implicó borrar todas las huellas topográficas de la ciudad: se entubaron los arroyos, desapareció la barranca del río, etc. 
Es decir el proyecto de modernidad criolla lejos de ser impuesto por el “abajo” fue auspiciado y programado por la elite de la generación del ’80.
El suburbio es visto por la centralidad del poder como la pampa bárbara  y periférica  que hay que civilizar, la cultura entonces llegará de la mano de la intervención del Estado modernizador.
El trazado del primer plano maestro de la ciudad, conlleva numerosas contradicciones, idas y venidas recién, en 1924 Buenos Aires cuenta con un plano rector, en el cual figuran,  calles que al momento de su publicación no solo no existían sino que sus vecinos desconocían como proyecto futuro. Se trata de un trazado ideal que encierra una visión también ideal desde el poder. 
Basta con analizar algunos debates del Consejo deliberante porteño (hacia las primeras décadas del siglo XX) para advertir que la Buenos Aires que aparece en el discurso dista enormemente de la Buenos Aires real, los barrios periféricos ni siquiera son conocidos ni transitados por los ediles, cuya concepción ciudadana se corresponde con las características del centro de la ciudad.
Ahora bien en este contexto crecen los barrios porteños:
Hasta 1968 no hay una división oficial de la Capital Federal en barrios, sí en circunscripciones electorales que aún persisten. 
La división actual  con delimitación geográfica cerrada emana de la Ordenanza N° 26.607 del 04/05/1972. En esta ordenanza se establecen los límites puntuales de cada barrio.
Ahora bien difícil es convencer a un vecino que vive en Villa Velez Sarsfield o en Villa Santa Rita y no en Floresta, aún cuando la estación del tren cercana a su casa se llame también Floresta.
Este hecho en principio nos deja entrever el esquema forzado sobre el cual se realizó esta reforma, pero entonces ¿Qué es el barrio?.
A este hecho se suma la reciente ley de Comunas (Ley orgánica de Comunas Nº 1777 4/10/05) donde los barrios son reunidos en 15 comunas con relativa autonomía de gestión.
Esta división sigue siendo arbitraria ya que los parámetros tenidos en cuenta fueron los demográficos y la proximidad geográfica; es decir el imaginario barrial no siempre  fue tomado en cuenta. Entonces una vez mas ¿Qué es el barrio?Sin una diferenciación geográfica clara, el barrio en Buenos Aires, se formo a partir de alguna institución o sitio que nucleara a los vecinos: sociedad de fomento, parque, club de fútbol, etc. 
Con lo cual el barrio pasó a ser los objetivos en común de un grupo determinado de personas que estaban establecidas en un lugar físico. Una vez constituida la primera ligazón y a la hora de  precisar el origen, se crea la mitología que le dará sustento.
Por eso pertenecer a un barrio no siempre tiene que ver con un límite geográfico preciso, sino con la filiación a alguna institución o simplemente con un sentimiento.
Para constituirse entonces, el barrio necesita generar un pasado mítico sobre el cual fundarse; el desarrollo de dicho mito es lo que sigue funcionando hasta hoy para dar consistencia  a esta pertenencia que cada porteño desarrolla.
Al estudiar la eco-estética de cada sector de la ciudad, se nos revela el perfil artístico a menudo policémico, heterogéneo y ecléctico que nuestra ciudad exhibe como producción.
En algunos barrios/mitos la presencia se corporiza desde los murales hasta los frentes de la casas intervenidos por artistas modificando y a su vez creando un nuevo perfil del barrio (Ej. Barracas/Abasto).
En otros la impronta arquitectónica crea una  tipología que identifica el barrio frente a otros sectores de la ciudad (La Boca).

O bien la producción se centra en torno a parques y/o plazas que refuncionalizan sus espacios (Parque Avellaneda).Ahora bien, ¿Cuál es el lugar que ocupan los artistas en este diseño?,¿Quién financia las intervenciones eco-estéticas? ¿Qué rol cubre el Estado? ¿hay alguna diferencia entre los barrios periféricos y los centrales?Para despejar estas incógnitas estamos organizando nuestro trabajo desde el diseño de este sitio web que funciona como un banco de datos, donde los artista en forma voluntaria y de acuerdo a su propio punto de vista llenan el formulario correspondiente. De esta forma el registro se transforma en un gran esquema rizomático que permite el trabajo de investigación en un sentido amplio.  
A su vez dicho registro nos  permitirán elaborar el perfil estético de cada barrio como el  lugar donde se cruzan la mitología fundacional con el presente de la producción artística. A modo de resumen:



Consideraciones en torno a Internet:Este nuevo espacio que es Internet  acarrea diversos problemas y dimensiones que se incluyen en la vida cotidiana de algunos ciudadanos de nuestra urbe.
 En pocos minutos es posible recorrer espacios virtuales de lugares diversos del planeta, situarse en diferentes marcos y mantener conversaciones y generar lazos con personas del otro lado del mundo.
El lugar de residencia físico-espacial se vuelve indistinto. (Waldenfels: 1999). Nada es lejos, todo depende de la velocidad de navegación:
“Hay que encontrar el acceso a la red para poder insertarse. Dentro de la red hay únicamente lugares y reglas de conexión que establecen el acceso en forma más o menos flexible. La así llamada capacidad de conexión representa el halago más grande, en definitiva es la virtud de la red.”

Frente al peligro del afuera en la ciudad y el mundo reales, el recorrido virtual brinda seguridad, reparo, cobijo.
El otro es mediatizado por la pantalla, los nuevos lugares de encuentro nacen desterritorializados (Ortiz: 1996) el territorio real carece de importancia, la comunicación y la comunión de almas se da en esta especie de laberinto borgeano suspendido en la gran red, con sus propias reglas y percepciones espacio- temporales.
El consumo es instantáneo, no hay demasiado tiempo para el detalle minúsculo; es el sumun del capitalismo avanzado: consumo rápido por excelencia.
En este panorama de desterritorialización que describen los estudiosos de los fenómenos de globalización, crecen también expresiones de lo local que interactúan  no sin conflictos con la territorialidad física de una ciudad como Buenos Aires, por ejemplo. Internet como medio masivo El carácter de medio masivo de Internet está dado, según Delia Lipszyc (2003) por las siguientes características:
  • La información puede ser accesible en forma simultánea por una cantidad ilimitada de personas en todo el mundo.
  • La información es recibida por el usuario final, a su pedido, en el momento que elige.

Seg ún esta autora Internet se convierte en un medio masivo por excelencia ya que  el número de usuarios de la red aumenta en forma exponencial.
Desde el punto de vista analítico son aún pocos los estudios de cuantificación en torno a los usuarios de Internet en nuestro país, a esto se suma aún lo novedad del medio cuyos límites no están del todo trazados.

Según Martín Becerra, Pablo Hernández y Glenn Postolsk (2003) aún en medio de la crisis económica que envuelve a la Argentina, en el año 2002, por ejemplo, el número de internautas argentinos creció en un 15%.
Ahora bien las alternativas fortalecidas con este crecimiento son las llamada “gratuitas”, es decir las conexiones que no exigen un abono previo y que necesitan para la conexión una línea telefónica. 

Otra de las modalidades elegidas por los argentinos de la crisis son los lugares de acceso público como los locutorios y ciber-cafés.

Según la consultora D´Alessio Irol, en el sector ABC1 tres de cada cuatro personas acceden a Internet (75%), en el C2 lo hace una de cada dos (50%), en el C3 una de cada tres (30%) y en el sector socioeconómico más bajo siete de cada cien personas (7%).
Desde el punto de vista de los proveedores de acceso a Internet, la concentración es también grande como se registra en otros medios de comunicación. Este fenómeno se agudizó luego del período 1998-2000 en el cual quebraron buena parte de las nacientes empresas del rubro.
Los proveedores en general están asociados a empresas del sector de comunicaciones telefónicas y/o satelitales transnacionales.
En este contexto  se desarrolla, por ejemplo, la  Red de Medios Digitales, que es una institución creada en 2002 para nuclear a diversos medios digitales electrónicos con contenido localista de los barrios porteños.
Es decir los barrios porteños tiene ya su impronta a modo de portales barriales en la red. 
Entonces nuevamente la pregunta: ¿Cuál es el lugar que ocupan los artistas en este diseño?  

Bibliografía:
Barela, Liliana, Sabugo Mario. Buenos Aires. El libro del Barrio. Teorías y Definiciones. Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires,2004.
Cutolo, Vicente Osvaldo. Historia de los barrios de Buenos Aires. Buenos Aires, Ed. El Che. 1998
Gorelik, Adrián. La grilla y el parque.(1887-1936) Universidad de Quilmes.1998
Romero, José Luis. Latinoamérica.Las ciudades y las ideas.Buenos Aires, Siglo XXI,2° Ed. 1° reimp, 2004.
Scobie,  James. Buenos Aires del centro a los barrios (1870-1910).Buenos Aires.Hachette 1977.

volver
® Registro de Artistas.Todos los derechos reservados.