Registro de Artistas

Hacia una cartografía de los espacios de exhibición ” Un acercamiento los casos San Telmo y Montserrat”.

Autor:

Horacio Garcia Clerc

Congreso:

Fecha:

October 2011

volver
La comunicación que presentamos se inscribe dentro del proyecto Registro de artistas de Buenos Aires en la red. Nuestra intención es dar cuenta de la lógica de selección y circulación de las obras en las galerías y espacios de exhibición del CGP 1, es decir nos focalizamos en una de las formas que poseen la redes societales del segmento estético de Ciudad de Buenos Aires en la actualidad. 

Consideramos que, el cruce de las informaciones recabadas en este sentido, con las que emergen del registro de artistas, y las otras investigaciones en curso en el proyecto, pueden ser productivas y significativas, a la hora de echar luz sobre el estado de situación de las prácticas artísticas en esta ciudad. En este caso no encontramos en los momentos preliminares de la investigación, focalizando nuestra atención en los barrios de Montserrat y San Telmo pertenecientes al CGP 1 

Introducción 

Las políticas de signo neoliberal, implementadas durante las dos últimas décadas en Argentina, han instalado profundos cambios no sólo en lo económico, sino también en lo concerniente al ámbito cultural y social. Con esto queremos dar cuenta de las pérdidas de referentes, de los derrumbes sociales, las transformaciones en las prácticas cotidianas, así como en las transformaciones del ejido urbano, en relación a los procesos de pauperización y gentrificación . 

Como sostiene Leukowicz (2002), la crisis que atravesamos tiene su origen en la “destitución del Estado-nación como práctica dominante”. Un tipo de destitución que no describe un mal funcionamiento, sino la descomposición del Estado como ordenador de todas y cada una de las situaciones, lo que se evidencia en la disminución de políticas públicas en todos los ámbitos, y que ha supuesto un fuerte impacto en las representaciones y relaciones sociales. Frente a esta retracción del Estado, el mercado entonces, aparece como el regulador único del horizonte de la vida cotidiana, y se promueve colonizando el ámbito de lo subjetivo. 

Por supuesto, el ámbito de la cultura no escapa a este proceso. La base económica del modo de producción tardo capitalista, también está constituida por la cultura, la simbolicidad y las subjetividades sobre las que se apoyan los mecanismos de producción y reproducción del sistema. En este sentido Eduado Grüner (2003) sostiene que uno de los fenómenos característicos del capitalismo tardío mundializado es el de la dominación históricamente inédita de “ fuerzas productivas” como la informática, los medios de comunicación, la industria cultural en sus variadas formas que, a las que define como ideológico simbólicas y por lo tanto, productoras ( y no solo influenciadoras) de la subjetividad. En ese sentido podemos convenir con el autor: 
“que base económica del modo de producción capitalista está también constituida por la cultura, la simbolicidad y las subjetividades sobre las que se apoyan los mecanismos de producción del sistema”(Gruner 2003) 

Por su parte Fredric Jameson sostiene que (1997) en las últimas décadas asistimos a una transformación donde la cultura se vuelve económica y la economía se vuelve cultural. En este sentido, podemos ampliar el diagnóstico con el análisis con Guatarí , quien sostiene que:
“la cultura no es sólo una transmisión de información cultural, una transmisión de sistemas de sistemas de modelización, sino que es también una manera que tienen las elites capitalísticas de exponer un mercado general de poder” (Guatari 2005:30).

Esto supone pensar que hay sólo una cultura la “capitalística” que permea todos los campos, y así como la lógica del capital puede pensarse como un modo de semiotización, que permite tener un equivalente general para las producciones económicas y sociales, la cultura según Guatarí es el equivalente general para las producciones de poder. Y mientras la hegemonía cultural capitalista (que sin duda tiene un centro, aunque este se presente descentrado), suponga la administración de sentidos, las cifras de la periferia serán transcriptas siempre desde el lugar del centro. Y de esta forma pergeniar una forma semi-oculta de seguidismo o producción heterodirigida. 

Pero, por otra parte, nos pone sobre aviso a la hora de pensar la deriva que tienen las formas particulares de disidencia o resistencia. Las cuales son fácilmente expoliables por un sistema omnívoro que como sostiene Ticio Escobar “ se nutre de toda disparidad y que reutiliza el antagonismo como combustible, acicate y antídoto” (Escobar 2000) Desde este punto de vista es posible observar que lejos de reprimir la disidencia o la resistencia cultural, se la estimula con el fin de administrarla y domesticarla en términos de consumo fácil y renta segura. De manera que gran parte de los movimientos de transgresión o resistencia terminan actuando conservadoramente en lo económico, cuestionan los fundamentos del capitalismo, pero ayudan a reproducir su lógica material. 

En el contexto cultural argentino, y en particular en el escenario artístico de la ciudad de Buenos Aires percibimos como fenómeno emergente a los “intermedarios culturales”, definidos por Bourdieu ( 1984) y Featherstone (2000) como quienes forman parte de un con junto de nuevas profesiones vinculadas a la gestión y provisión de bienes y servicios simbólicos. Esto es, gestores culturales, curadores, galeristas, que muchas veces legitiman regímenes de visibilidad en detrimento de otros. 

Pensar la influencia del mercado en el mercado del arte. 

La red societal más influyente dentro del segmento estético de las sociedades contemporáneas es probablemente el mercado de arte. Y, dado que este es una parte del mercado comercial de la sociedad total, podríamos pensar que las obras devienen mercancías, con su consecuente fetichización, es decir el escamoteo de su origen y el olvido de sus condiciones de producción. 

Y en tanto mercancías dentro de la lógica de un capitalismo cultural ¿podríamos pensar que los intermediarios culturales instalan una suerte de obsolescencia percibida? 

En el segmento estético durante las últimas décadas, como dan cuenta Jaques Maquet, (1986) y Ticio Escobar (2004), se verifica el fenómeno de la creación de tendencias que es esencial para el sistema económico de ganancia orientada. En este sentido, periódicamente, y cada vez con menor distancia temporal, para Maquet son 5años, “debería o sale una nueva tendencia estética para estimular las ventas. (Maquet 1986:255) 
Por lo tanto para el autor: 
“No es extraño que los propietarios de la galerías actúen como instructores de los pintores en sus estudios e intenten hacer que surja su fama. El manejo de una carrera para sacar provecho está unido con afectar el contenido y la forma de las obras. Los propietarios de las galerías están probablemente para aconsejar a sus artistas para que produzcan objetos que sean vendibles a precios lucrativos y así estar a tono con las tendencias recientes y otras condiciones del mercado”( Maquet 1986:256) 

Ideas éstas que evocan las consideraciones del análisis del campo cultural hechas por Bourdieu, particularmente en la Reglas del arte en 1992. Es decir se trata de percibir como operan e influyen los agentes ( hoy intermediaros culturales) del campo cultural en proyecto creador del artista, y también en su legitimación. 

Es entonces que, encontramos en la actualidad de la ciudad de Buenos aires dos procesos convergentes. Por una parte, y en el marco de capitalismo mundial integrado o capitalismo Cultural (Roilnik 2005), una estrategia de subjetivación en relación con la creación cultural que se nutre permanentemente de innovación; y por otra una asociación de procesos donde “lo cultural” o la cultura entendida como negocio puede estar asociada a procesos lucrativos, de imposición de significados, sino también gentrificadores. 

De San Telmo a Montserrat 

Decíamos al comienzo de la presente comunicación que, la retracción del Estado en lo concerniente a políticas públicas y la aplicación de lógicas de acción neoliberales habían supuesto una serie de transformaciones en lo económico, social y cultural; dando lugar a procesos de pauperización y de movilidad social descendente. Esto trajo aparejado transformaciones en el área metropolitana en lo relativo usos del suelo, que estuvieron y están acompañadas y permitidas, a su vez, por cambios en los marcos institucionales y de regulación. Especialmente, a partir de transformaciones en los instrumentos de planificación, gestión urbana y políticas públicas, en el marco de los cuales el Estado ya casi no interviene como inversor directo relevante, sino como promotor/ fiscalizador de grandes emprendimientos inmobiliarios o urbanísticos privados. 

A partir del año 2002, año marcado por un profundo desaliento pos crisis, según analiza Ana Wotrman (2007:33), se verifica lento pero persistente proceso gentrificador en la zona de San Telmo. 

El barrio comienza a ser colonizado por emprendimientos de índole privado que transforman su fisonomía: reciclaje de viviendas, transformación de viviendas en Hostel, bares y restaurantes temáticos, etc.; que aprovechan el valor histórico-patrimonial del barrio y la ventaja cambiaría que supuso la devaluación monetaria, fomentado la llegada de turismo extranjero. 

Lo que nos interesa resaltar aquí, es la proliferación de espacios de exhibición y galerías de arte en el último lustro. Si bien es cierto que la zona, ya desde finales del década de los sesenta, con la apertura del Espacio Giesso comenzaba a insertase en los itinerarios del campo de artístico; es sobre todo a partir del 2004 que se produce un acelerado proceso de instalación de galerías: Wussmann (2004), Apettite (2005), Tántica (2005), 713 Arte Contemporáneo y El chancho de Plata ( actualmente cerrada) (2006) , Tanto deseo, Ni un día, ni una línea, Raval, Masotatorres y Zabaleta lab (2007), Proyecto A (2008), Lordi AC y Jardín oculto(2009); son sólo algunos ejemplos de los nuevos espacios privados, que se suman a los ya existentes, y que hacen un total de mas de veintinueve espacios privados en el barrio de San Telmo. 

Cabe señalar que sólo una de estas galerías : Alvaro Castagnino, figura como asociado a la Asociación Argentina de galerías de Arte, que cuenta con 37 asociados en la ciudad de Buenos Aires, sin duda debido a las restricciones de ingreso que impone esta asociación, en función de mantener su capital simbólico dentro del campo. Por otra parte en el Barrio de Montserrat, han transcurrido varios años desde que se instalara Boquitas pintadas, hasta la aparición en 2008 de Meridion y La estrella del Sud, lo que hace suponer que estamos en los inicios de la creación de un nuevo corredor artístico. 

La aparición y re-localización de estos nuevos espacios de exhibición se constituye entonces, en una red de datos de referentes funcionales, que crean una nueva identidad cultural de la ciudad, a partir, no sólo, de emergentes núcleos articuladores del tejido social urbano, sino posiblemente también de significados. 

Para finalizar 

Dado el avance de la investigación, no estamos en condiciones de arribar a conclusiones. No obstante lo cual entendemos que es paradójico, o por lo menos llamativo que en un proceso de retracción económica se incremente el sistema de galerías en la ciudad de Buenos Aires. Esto podría leerse como un buen augurio para el campo de la creación y de la libertad experimental. Sin embargo resuenan en nosotros las palabras de Cerrato en su ponencia de Caracas en el 2004: “ lo que existe realmente es un lobby acentuado y fagocitador, que no aporta precisamente a una política de generar territorios de creación”; sino más bien a favorecer el control de la expresión. 

Bibliografía 

APPADURAI, Arjun 2001. La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización. Buenos Aires. FCE 
BOURDIEU, Pierre. 1984. La distinción. Madrid. Tauru
…………………….. 1995, Las Reglas del Arte, Barcelona, Anagrama 
ESCOBAR,Ticio, 2004.El arte fuera de sí. Asunción, FONDEC 
FEATHERSTONE, Mike.2000. Cultura, consumo y posmodernismo. Buenos Aires. Amorru 
GRÜNER, Eduardo. 2002, El fin de las pequeñas historias. De los estudios culturales al retorno ( imposible) de lo trágico. Buenos Aires. Paidos 
JAMESON, Federic, El giro Cultural,1998, Buenos aires, Manantial 
MAQUET, Jaques, 1986, La experiencia estética. Barcelona, Celeste 
ROLNIK, Sueley, GUATTARI, Félix, 2005. Micropolítica. Cartografías del deseo. Buenos Aires. Ed. Tinto limón 
WILLIAMS, Raymond,1980 Marxismo y Literatura. Barcelona. Península 
WORTMAN, Ana, 2007, Construcción imaginaria de la desigualdad social, Buenos Aires Clacso
volver
® Registro de Artistas.Todos los derechos reservados.