Registro de Artistas

La presentación de sí de los artistas en el registro.

Autor:

Lic. Claudia Alejandra Pelera

Congreso:

Fecha:

October 2011

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Introducción 

Registro de Artistas es un sitio web que prevé varios campos en los cuales cada artista puede consignar datos de su trayectoria. Están los referidos a las exposiciones realizadas, a los premios y becas, a la bibliografía donde eventualmente puede aparecer citado y, en un campo separado, está el campo para la biografía, que puede ser llenado libremente. Este trabajo se circunscribe a evaluar cómo aparecen volcados los datos en este último, teniendo en cuenta que es el que nuestro dispositivo deja abierto para una auto-presentación que se encuentra visiblemente precedida por datos específicos y por las imágenes que el mismo artista haya elegido subir. 

El objetivo es indagar cómo se presenta el sujeto en la construcción discursiva y reflexionar sobre el uso del campo en conexión con las tradiciones discursivas que le dan marco y con el dispositivo. La metodología usada es el abordaje desde algunos conceptos relativos a lo que la teoría del discurso llama enunciación, en relación con ciertas formas de regularidad advertidas en la construcción de las biografías. 

Consideraciones preliminares 

El interés de los estudios contemporáneos del lenguaje por la presencia del sujeto en el discurso llevó a los semiólogos a estudiar el concepto de enunciación, que abarca a las distintas modalidades bajo las cuales el sujeto se hace presente en sus expresiones a través de la palabra. Reflexionar acerca de las marcas del sujeto artista en su presentación ante un otro (en principio un indefinido usuario de Internet) es un punto de partida para pensar qué modos de circulación de significaciones se promueve y cuáles son los límites que el dispositivo crea. Para comenzar, la pregunta es ¿cómo aparecen las huellas del sujeto en el discurso que elabora para hacer pública su biografía en Registro de Artistas? 

Los primeros resultados del abordaje 

De una primera compulsa resultan tres tipos de uso del campo (sin contar los que no subieron sus datos): los datos que siguen el modelo de la biografía ordenada cronológicamente, de estructura similar a la que aparece en un catálogo o un libro, con redacción en tercera persona; en segundo lugar, un libre ordenamiento de los datos o un uso con alguna marca diferencial notoria y, por último, los que utilizan el campo para enviar al usuario a su propio sitio web. 

El último tipo quedará excluido de este análisis aunque cabe señalar que se observa una gran economía de discurso que se podría abordar desde la noción de género discursivo que aporta Bajtín (Bajtín, MM. ,1982, p. 248). Para este autor, el uso de la lengua se lleva a cabo en forma de enunciados singulares que remiten a alguna esfera de la actividad humana con condiciones propias de contenido, estilo, selección de recursos gramaticales y estructuración, que se define dentro de lo específico de una esfera de comunicación que él llama género discusivo. Los géneros así concebidos son históricos e infinitos, definen sus códigos y se relacionan con otros. En este sentido, Internet ha generado un nuevo tipo de comunidad de hablantes, estilos y formas de organización de las informaciones en las que son aceptados nuevos códigos. Así, quienes han puesto en “biografía” la dirección de su propio sitio web, se ajustan a las condiciones de producción propias del medio, lo que Bajtín llamaría género primario. Él también reconoce géneros discursivos secundarios, que se dan cuando un género se incorpora a otro, como por ejemplo las cartas dentro de una novela o, en nuestro caso, las biografías dentro de un sitito web que, además, es una base de datos. En este género secundario estarían los otros dos grupos. 

El campo a llenar con las biografías parece el lugar menos condicionado de nuestra página, aun cuando el concepto mismo remite a una ubicación en género y a convenciones sociales estabilizadas y, desde allí, condiciona los pactos de lectura.

¿Cómo aparecen las biografías volcadas por los mismos artistas? La mayoría corresponde al primer grupo mencionado, biografía a modo del curriculum vitae , redactada en tercera persona, con un más o menos estricto orden cronológico y en general contiene datos referidos a: lugar y fecha de nacimiento, formación, diferentes hitos de la trayectoria profesional, la especificidad de la práctica y algunas veces repite las exposiciones realizadas. Los interlocutores implicados, al ser un sitio web, pueden extenderse por fuera del campo artístico pero pareciera que el interlocutor previsto es el mismo que puede visitar una exposición o una biblioteca. 

Filinich define al discurso como el lugar intermedio entre lengua y habla, texto contextualizado que pone a funcionar la lengua (Filinich, 1998; p. 5). Trabajar en este sentido el nivel de la enunciación implica establecer que no se trata de analizar al sujeto empírico, ni al psicológico, ni al sociológico, sino tan sólo al que emerge del discurso. Así, hablar implica dos sujetos: el yo sujeto de la enunciación y el yo sujeto del enunciado y siempre se refiere a un destinatario. En la expresión “llegué ayer”, por ejemplo, está implícito “yo te digo que llegué ayer”, siendo el implícito “yo digo” -el sujeto de la enunciación- y el que realiza la acción de llegar, que es el sujeto del enunciado. El sujeto de la enunciación es el que ofrece el foco, la perspectiva desde la cual se ve al sujeto del enunciado y este último en el discurso aparece como información o historia y, en nuestro caso, biografía. El sujeto de la enunciación puede ser tácito, puede ser el narrador de la literatura o la tercera persona que nos habla. Es el caso de la mayor parte de las biografías en las que el sujeto de la enunciación no coincide con el del enunciado y pone en escena una situación comunicativa desde una perspectiva de distancia, pensada para cierto tipo de destinatario. Este uso de la tercera persona remite al lenguaje de la objetividad científica y al género discursivo que podríamos llamar biografía tipo catálogo. Maingueneau nos recuerda que siempre hay un status desde donde se habla, en una distribución social de roles (Maingueneau, 1987; cap. I). La marca del sujeto de la enunciación en estos casos conduce fuertemente a las claves de lectura de las informaciones, al género discursivo precedente y conocido por el destinatario imaginado como alguien que frecuenta exposiciones y bibliografía, reforzando así la legitimación de lo dicho. 

Pero donde he comenzado un análisis más específico es en el grupo que se caracteriza por su uso libre o diferencial de la biografía, donde los sujetos de la enunciación dejan otras marcas. El formato biografía tipo catálogo de exposición se transgrede en ellos de muy diferentes maneras, desde quien pone dos palabras (“Pintor Autodidacta”, por ejemplo) hasta el que sube una extensa biografía en idioma inglés, pasando por los que agregan al formato convencional detalles que notoriamente se aparten de él. Son diecisiete casos relevados, de los que en esta ocasión presento algunos aspectos del análisis de dos ejemplos, que se transcriben literalmente. “nacida en buenos aires san isidro tiene contacto con el arte desde pequeña por ser hija de padre artista plastico autodidacta, ese amor por el arte la lleva a estudiar desde los 5 años dibujo y mas tarde pintura se recibe de diseñadora grafica en la recordada escuela panamericana de arte teniendi como maestros a brescia y frascara entre otros, paso por varios talleres de arte teniendo hoy su propio taller y enseña ese amor por e arte a niños carenciados como forma de hacer que esos niños accedan a as artes lasticas como expresión conservando elñ sueño y el asombro de esa niña que se maravillaba con los oleos y las pinturas de ese padre que le enseño el amor por la pintura.” 

Como en el tipo convencional, no coinciden el sujeto de la enunciación y el del enunciado, pero surgen algunas anomalías, como los errores gramaticales y de tipeo y la falta de datos de la trayectoria profesional. La estructura circular que vuelve a los recuerdos infantiles y la carencia de puntuación son admisibles en una prosa poética pero no es frecuente en una biografía de artista: Laman la atención la repetición de la palabra “amor” y la frecuente apelación al sentimiento. Tomar la palabra es siempre establecer un diálogo no solamente con un “tu” sino con toda la cadena de discursos sociales preexistentes. El modo como se ponen a disposición los dispositivos de habla en este ejemplo fuerzan la biografía convencional hacia un relato vivencial que entra en contradicción con el uso de la tercera persona. Además, los tramos del discurso que tienden a movilizar la sensibilidad, se convierten en una prueba por el ethos, concepto que la teoría del discurso recupera de la Retórica de Aristóteles para insertarla en todo tipo de enunciación -más allá de los discursos estrictamente retóricos- para detectar cuándo se intenta convencer o causar buena impresión, a partir de pruebas que se producen por la imagen de sí que da el sujeto. El ethos funciona como garantía de lo que el sujeto de la enunciación dice, produciendo una legitimación que se sostiene en los rasgos éticos del sujeto. Es desde allí que el sujeto de la enunciación legitima al sujeto del enunciado. 

En otro de los casos analizados ambos sujetos coinciden: 
“Nací el 18 de Octubre de 1976 en Capital Federal hijo de padre argentino y madre uruguaya, cursé mis estudios secundarios en la escuela de Bellas Artes Rogelio Irurtya, y luego continué en la escuela de Bellas Artes p. Pueyrredón la carrera de pintura con la maestra Cristina Dartiguelongue y Horacio Dalessandro, paralelamente cursé las becas que me otorgó dicha Escuela para estudiar con el maestro Miguel D’arienzo, y, luego con el maestro Carlos Gorriarena. Soy docente de pintura en la Provincia de Buenos Aires y realizo comics y trabajos de Ilustración. Tengo un hijo, otro en camino, una mujer, un gato y un perro.” 

Por razones de espacio no voy a dar todos los detalles del análisis pero el simpático final remite a un nivel de inteligibilidad no previsto por el género en el que se venía enmarcando el discurso; el ethos que convoca nuestra actividad inferencial es el de un padre de familia, ayudado por un tono cotidiano y una estructura de relato que finaliza con una enumeración, al modo como los niños suelen hacerlo, reforzando la marca del sujeto de la enunciación y avanzando hacia la construcción pública de una cierta una identidad. Esos signos particulares de identidad aparecen en varias biografías escritas en primera persona a modo de detalles de la vida privada, el signo del zodíaco, ideas acerca del universo, etc. 

Conclusiones 

Hay tres usos del campo “biografía”. Uno remite a la especificidad del medio y los otros dos a una convención social que prevé un cierto formato para las biografías de artistas, un grupo para respetarlo y otro grupo para transgredirlo. En estos últimos dos casos, la perspectiva del sujeto de la enunciación nos posiciona para evaluar los datos. En los casos en que se transgrede la biografía tipo a la que los agentes del campo artístico estamos acostumbrados, son mayores las marcas del sujeto de la enunciación y compensan en todos los casos la carencia de datos esperables para una trayectoria de artista, desde un campo intelectual que tiene sus propios modos de legitimación. Hay una relación social prevista entre locutores y receptores y las transgresiones (conscientes o no) son producto de esa relación, del conocimiento de las tradiciones discursivas en las que se enmarca y de una imagen del otro que, a pesar de que la naturaleza del canal influye en las decisiones lingüísticas, parece acercarse más al público del campo artístico que al usuario común de Internet. 

Bibliografía 

Bajtín, Mijail (1982) “El problema de los géneros discursivos”, en Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI. 
Filinich, María Isabel (1998): Enunciación. Buenos Aires, EUDEBA, Enciclopedia Semiológica. 
Kerbrat Orechioni, Catherine (1987):La enunciación. Buenos Aires, Hachette, capítulo 1. 
Maingueneau, Dominique (2002): “Problèmes d’ethos”, en Pratiques Nº 113/114, Metz, mes de junio. 
Maingueneau, Dominique (2003): “¿Situación de enunciación” o “situación de comunicación”?. Revista digital Discurso.org, Año 2, Nº 5. 
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