Registro de Artistas

Notas sobre www.registrodeartistas.com.ar, el sitio de los artistas de Buenos Aires

Autor:

Claudia Alejandra Pelera

Congreso:

Tercer Congreso Internacional Artes en Cruce

Fecha:

Agoust 2013

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TERCER CONGRESO INTERNACIONAL ARTES EN CRUCE

            Los espacios de la memoria. Memorias del porvenir

 

Pelera, Claudia Alejandra.

Facultad de Filosofía y Letras (U.B.A.) – Instituto Universitario Nacional de Arte (Dto. Artes Visuales).

 

 Notas sobre www.registrodeartistas.com.ar, sitio de los artistas de Buenos Aires


 

Pensar una base de datos de artistas plásticos generada en un grupo de investigación de la Universidad pública puede parecer un mero hecho administrativo. Sin embargo, es el resultado del acuerdo en darle forma a un espacio de memoria que promueva intercambios múltiples y la difusión del arte local. Al interior del grupo, posibilita reflexiones y permite la inscripción social de nuestra propia producción. Al ofrecer un registro voluntario y gratuito, que no depende de recomendaciones especiales, permite a los artistas un  registro horizontal.

Es una instancia en que los saberes del campo académico se vinculan con la sociedad, por medio del espacio virtual, para su consulta y aprovechamiento.

 

Un recorrido particular

 

  El título general de la mesa que me convoca en el presente Congreso se refiere a historias y recorridos de los equipos de investigación de la Facultad y me parece importante destacar que www.registrodeartistas.com.ar es el final de un trayecto y el comienzo de  otro. Es el final de discusiones e intercambios teóricos al interior de la cátedra de Introducción al Lenguaje de las Artes Plásticas que, bajo la dirección de Elda Cerrato y Graciela Schuster, venía generando trabajos antes de mi incorporación.   Tras ella, mis dos primeros aportes se realizaron en línea con las investigaciones de la cátedra sobre el arte argentino de las décadas de 1980 y 1990, respectivamente. El primer trabajo, La memoria histórica en la pintura argentina de los años ochenta fue un esfuerzo de resignificación de los conceptos de cita y reminiscencia de Walter Benjamin, puestos a prueba en algunas producciones de la pintura de la década. El segundo escrito consistió en indagar las formas de representación de la figura humana en la pintura de la década del noventa, como parte de un tema que estaba siendo investigado por el grupo.

 La necesidad de continuar indagando y, al mismo tiempo, la preocupación por la conservación del patrimonio artístico nos condujo (ya por fuera de la Cátedra pero no de la Facultad) a soñar con una mega-organización de museos barriales autogestionados y con edificios óptimos para una –también imaginada- integración del trabajo artístico-visual con los miembros de las distintas comunas de la ciudad de Buenos Aires. Tras algunas sacudidas de la realidad y ante la imposibilidad de generar espacios para la conservación de obras, en 2004 reformulamos las ilusiones y  dimos paso a la creación de un espacio posible de memoria de lo artístico: un sitio web, que fue realizado tras la radicación del proyecto en el Instituto de Historia del Arte Argentino y Latinoamericano de la Facultad, el otorgamiento de subsidios UBACyT y una beca para trabajos grupales del Fondo Nacional de las Artes.

Así surgió la idea de elaborar un producto en tanto servicio a la comunidad, en el cual los artistas tuvieran un espacio de expresión y difusión de su obra en la web y los usuarios tuvieran acceso a  información a través de una guía virtual. Discutimos su diseño y nuestro rol como mediadores, implementamos formas de difusión a través de intercambios interpersonales y presentaciones en jornadas y congresos organizados por la facultad, comunicando la construcción de las distintas etapas y las dificultades con que nos enfrentábamos. En línea con lo anterior, también nos presentamos en el Congreso realizado en el Centro Cultural Recoleta (2007), cuyo título fue La dimensión educativa en los museos de arte y centros culturales, lo que nos permitió reflexionar sobre los aspectos didácticos de RDA.  La idea en esa etapa era gestionar el sitio, difundirlo y reflexionar sobre la propia práctica, al mismo tiempo que comenzábamos a trabajar con la información que iba siendo volcada por los artistas.

A partir de 2009, mis presentaciones en las Jornadas del Instituto de Arte Argentino y Latinoamericano y en los anteriores Congresos de Artes en Cruce se centraron en tareas de interpretación de distintos aspectos del arte de Buenos Aires, a partir de los datos que iban surgiendo del sitio, abordadas desde diferentes preguntas acerca de: las formas de representación de la ciudad en la producción figurativa (pensada desde la historia del arte); la presentación de sí de los artistas al subir sus biografías al sitio (enfocada desde la teoría del discurso); la difusión internacional de los artistas registrados y los circuitos de exhibición en nuestro país (a fin de elaborar indicadores sobre posibles relaciones entre la comuna de origen, los trayectos profesionales y las exposiciones). Además de las tareas de difusión del sitio, hicimos dos presentaciones en público a modo de conferencias en 2010 y 2012; en el Centro Cultural de la Cooperación (cuando expuse mis reflexiones sobre la difusión internacional del arte de la ciudad) y en el Centro Cultural Recoleta (volviendo sobre RDA como herramienta para  la investigación). Actualmente  estoy evaluando cómo hacen uso del sitio los artistas dedicados a la poesía visual. Estas actividades se dan en paralelo con la administración del sitio y haciendo aportes para la actualización de su diseño.  

No importaría este trayecto personal si no fuera una síntesis de un trabajo continuo que tanto desde la cátedra como desde el equipo de Registro de Artistas fue desplegando,  no  una unidad  teórica sino una unidad de problemas a abordar: el arte argentino contemporáneo. El sitio también tiene por objeto constituirse en una fuente para la investigación. Se trata de ejercitar la práctica permanente, aunque con resultados desparejos, de una producción intelectual con el desafío de generar enunciados propios y como parte de un proyecto de universidad que habilita los espacios de reflexión. 

 

Los problemas de la difusión virtual

 

La base de datos  está pensada como una intervención  cultural  referida a la actividad artística contemporánea de la ciudad que  propone su difusión. Estar en la web me hizo pensar el carácter del destinatario y surgieron términos como receptor, explorador, lector, usuario, que me parecieron insuficientes. Pensando en el más amplio concepto de sujetos que interactúan con las redes digitales (variables, anónimos e imprevisibles) la propuesta fue presentar la pluralidad de la escena artística de la ciudad en cruce con la escena mediática. La información está destinada tanto al interesado como a un internauta ocasional. Compite con los sitios web que proliferaron en los últimos años, especialmente las páginas de los artistas. No podemos comprobar qué efectos produce la información del sitio. Desde una mirada local, uno de los  objetivos de su creación fue la de crear una herramienta de consulta (tanto para estudiantes como para agentes culturales), a la vez que promover investigaciones y eventuales indagaciones sobre la relación que el arte tiene con otros fenómenos, prácticas y valores con los que nuestra comunidad elabora su  sistema de sentidos. Desde el punto de vista de la difusión, se valoriza lo local. Al mismo tiempo, se convierte en un espacio virtual en el cual queda el registro del patrimonio material de las producciones artísticas de la ciudad., una somera memoria de su presente artístico.

 Al estar en la web, es un modo más de difusión, nacional e internacional. En el campo de tensiones entre lo global y lo local, proponemos un nuevo espacio de reflexión y negociaciones culturales. Con el agregado reciente de un sitio de perfil personal (Facebook), apelamos a una mayor difusión e interacción con los sujetos que se conectan a las redes sociales, otorgándoles un rol más activo en la creación de contenidos que, por supuesto, no afectan a la base de datos. Lo que sí queda en manos de cada artista es contar su historia, recuperar la crítica y con ella una dimensión valorativa. Lo mismo ocurre con la selección de fotografías, las cuales  -desde que hicimos la última actualización del diseño- pasan a formar aleatoriamente el repertorio que se visualiza en la página de inicio.  Al margen de dicha página, donde es la máquina la que decide, la organización de la información no des-estructura pautas culturales establecidas: es un ordenamiento alfabético (con entradas por localización en comunas o por tipos de prácticas) y  una propuesta  que, aun cuando está condicionada por un formato de diseño pre-establecido, tiene en el ingreso de datos efectuado por los mismos artistas (a veces insuficiente) la base de su funcionamiento.

Lyotard en “Los inmateriales”, exposición organizada por él en el Centro Georges Pompidou en 1985 (Alonso, 2010), se refería al impacto de las nuevas tecnologías sobre las prácticas humanas en términos de reemplazo del modelo de la materia por el modelo del lenguaje. Por entonces ya anticipaba grandes modificaciones en las formas de conocer y relacionarse, lo que Lyotard indicaba como manifestaciones de la postmodernidad (Lyotard, 1993).  En su libro La condición postmoderna  de 1979, el autor planteaba el objeto central de la condición del saber (de las sociedades más desarrolladas de entonces) como un resultado de la crisis de los relatos. Desde esa premisa intentaba dar cuenta de las relaciones entre la sociedad, los saberes y los lenguajes en medio de una transformación –que podemos discutir  a más de treinta años de su primera edición- de las sociedades en postindustriales y las culturas en postmodernas. Desde el Río de la Plata vimos de lejos ese proceso que describía Lyotard, sin embrago hoy asistimos a un apoyo en el lenguaje de la técnica,  realizamos estudios de los problemas de la comunicación y la informática, tenemos desarrollo de los nuevos medios y la cibernética, sistemas de memorización y bancos de datos, los factores que él anunciaba en su libro como aquéllos que afectaban el saber, la investigación y la transmisión de conocimientos. Recupero su hipótesis acerca de que el saber cambia de estatuto, aunque no su afirmación de que éste iba a ser un modelo excluyente, pero sí me parece influyente y con proyecciones políticas impredecibles. En la distribución de datos en la red, RDA entra en el juego de distribución de un modelo de acumulación puesto a circular, al mismo tiempo que lo hacen  los muesos, las galerías y otros sitios que difunden el arte de nuestro país.

¿Cuánto de la acumulación de información pasa a sustituir la experiencia humana? ¿Cuánto la falsea o enmascara? Ésta también fue una discusión al interior del grupo. Sin ser acríticos con respecto a las nuevas tecnologías, concientes de que la reproducción virtual opera una pérdida de la presencia real y la materialidad, así como una modificación de la forma sensible, proponemos un hilo que conduzca a las producciones concretas, una  forma de aproximación. Las pérdidas operadas en la reproducción virtual no son un hecho culturalmente tan nuevo si pensamos, en perspectiva histórica, que también se dio con el uso de la fotografía en las ediciones gráficas de la historias del arte y, si vamos más lejos en el tiempo, con la proliferación de grabados y dibujos de las ruinas romanas desde el Renacimiento. Las imágenes y configuraciones visuales del sitio están para ser guardadas, clasificadas y compartidas junto a la información textual. A pesar de la visión negativa de la perspectiva de Lyotard (basada en su descreimiento de las perspectivas críticas) entramos al juego de saberes que propone la red y yo diría que para superar la dicotomía entre lo real y lo virtual, metiéndonos en los intersticios de sus pliegues de conexión. Y confiando, más en línea con el pensamiento de Arjun Appadurai, que los datos puestos en circulación por los medios electrónicos promuevan una “agencia” en los consumidores, es decir, una capacidad de actuar, en el proceso irrefrenable de grandes flujos que reestructuran la vida de las sociedades, donde los medios de comunicación electrónicos transforman los medios de comunicación de masas y los medios de expresión tradicionales (Appadurai, 2001, p. 17-19). El paso a la acción, según el autor, se da en el escenario de la imaginación, trabajo que es un hecho cultural y político que forma parte del trabajo mental cotidiano y en el cual el autor ve la base de la organización de nuevas prácticas sociales y formas de negociación que posibilitarían las posiciones de agencia (Appadurai, 2001, p.41). Esta capacidad de ser agentes, redime a los internautas de ser meros sujetos pasivos y coincide con nuestra intención de posicionar en esas formas colectivas de la imaginación, datos acerca de nuestros artistas.

RDA también es nuestra herramienta de búsqueda, en una investigación que está en proceso, entre otras cosas porque nuestro objeto es siempre cambiante, lo que nos obliga a revisar las tradiciones intelectuales de las cuales partimos. Al exterior, el sitio opera como una fijación de la memoria que propone, en un aquí y ahora, un relato posible de las trayectorias de los artistas.   Su inserción institucional permite una posición diferenciada en la red: no tiene objetivos comerciales ni traslada microclimas intelectuales, Dentro de la voracidad cada vez mayor de consumo de imágenes, proponemos una forma posible de reconducir la mirada hacia la producción artística de la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

Libros

Appadurai, A. (2001). La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización. Montevideo/Buenos Aires: Trilce y F.C.E.

Lyotard, J. (1993). La condición postmoderna. Buenos Aires: Editorial Planeta.

 

Artículos

 Alonso, Rodrigo (2010). El espacio expandido. Cibertronic. Revista de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Nº 6. Recuperado de http;//www.untref.edu.ar/cibertronic/tecnologias/nota2/nota2.html el 28/06/13, a las 17 hs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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